7-2-2018
Y de pronto vino es invierno
como un silencio que me dejó sin carne
como un frío que destempló mis cuertas
La helada me pilló de nuevo sin cubierta
y como una navaja separó mis pies,
mis nalgas y mi pecho.
Mi cabeza entre la neblina
coordinaba el equilibrio del cuerpo en general
las voces un poco más lejanas
y el qué pasará presente y urgente
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