Tuesday, December 13, 2011

Los hilos



Hay como unos hilos
               unas fibras
 que van entre el músculo y el alma
a veces dan cosquillas
a veces reflejos
o despertares convulsionados

Cuando se tensan
endurecen la sonrisa
o dan firmeza al avanzar

Cuando se calman
van confiando
se van abriendo
     dejan entrar
             a otros
      que libremente pasan
entran
  salen
   gozan
      duelen
         comparten

Pero tú te quedas
                     [ en esas fibras ]
 para siempre

si se tensan
dudas
              por lo frías
o te sientes en casa
             por lo firmes
y cuando están relajadas
somos elásticos como el viento
ágiles como la risa brava
                       que nos persigue

Más allá de cómo estén
ya estás ahí
en tu lugar
entre el músculo y el alma
en los dos a la vez
y aunque estés lejos
te pido que te quedes
y me des unas cosquillas

Saturday, September 24, 2011

La radicalidad

¿Hay algún humano que no haya sentido el deseo de radicalidad?

Hace un tiempo, y desde la niñez, para mí ser radical era irme a un lugar lejano a trabajar por los más pobres, partir al África o a conocer el trabajo de los mineros en Chile. La radicalidad de alguna manera se relacionaba con un pasaje, un barco, un avión o una carretera. Estaba excluido de la radicalidad el permanecer en mi lugar. Y tiene sentido, porque en su esencia ésta se opone al status quo, al mantener las cosas como están. Al contrario, ser radical es lanzarse al vacío, es dejar de controlar y sólo buscar lo necesario. Sólo es radical el que lo deja todo, pero habría que preguntarse qué es dejar todo.

También se dice que alguien se radicaliza cuando toma posturas extremas, por ejemplo cuando un movimiento político opta por la vía armada o cuando se piden cambios inalcanzables. Más allá de todo, lo radical proviene de buscar la raíz de las cosas, lo fundamental. Cómo se concreta eso se ve caso a caso: si lo fundamental para uno está en África, entonces a comprar los pasajes; si es vivir en Rio Bueno, entonces a echar bencina, y si es Santiago, buscar aquí y ahora lo fundamental.

Cuando me planteaba el deseo de ser radical, pude observar 3 impedimentos en la búsqueda: El deber ser; la imagen y el futuro.

1. El deber ser: Esto tiene que ver con mi visión de Dios. Hasta hace poco pensaba que Dios me decía qué debía hacer, era cosa de escucharlo y me decía que hacer. Pero ahora creo que la cosa es de otra manera: Está Dios que tiene un proyecto, está la realidad, está mi libertad y yo tomo las decisiones que me parecen mejor para colaborar con el proyecto de Dios. De esta manera ya no hay deber ser, están las decisiones que creo mejor, que pueden ser equivocadas o acertadas.

2. La imagen: El ser radical genera vanidad, porque tiene costos pero que a cambio brindan la admiración del resto. Es admirable el que se va lejos, el que está ocupado siempre, el que vive en pobreza. Entonces es fácil hacerse esclavo de eso e ir en contra de los verdaderos deseos, que pueden ser muy radicales pero que podrían caber, en parte, dentro de lo convencional. Digo "en parte" porque aunque sea en la opulencia la radicalidad es siempre potente y disruptiva.

3. El futuro: Hasta hace un tiempo vivía con un sentimiento un poco angustiante de que no podía encontrar aquello que me dejaba tranquilo en cuanto cómo aportar al mundo. Vivía un poco frustrado, quería más y ese más no lo encontraba. Aparte, el futuro estaba lleno de grandes proyectos, de grandes aventuras que me dejaban viviendo en lo que todavía no es, dejando de lado y sin darle la verdadera importancia a lo que hoy es.
Pero entonces caí en la cuenta que la radicalidad más que una meta es como en un gráfico un vector, una flecha. Uno es radical porque apunta a un lugar y porque como flecha se desplaza rectamente y sin desviarse. Mi recorrido me hace radical, no ese proyecto grandilocuente.

¿Cuál es el punto entonces? Que la paz con los demás y con uno está en distinguir entre el gran sueño y los proyectos. El sueño debe ser grande y todo debe enfocarse a él, los proyectos son circunstanciales y sólo valen la pena en la medida que sirven al sueño. Lo verdaderamente importante es que el gran motivo de la vida se concrete en la realidad. Si el mundo está mal es por dos razones: Los sueños no existen en la vida de las personas o porque hay un quiebre entre los sueños y lo concreto. Entonces ser radical es concretar en cada cosa mi sueño. Así se hace palpable en la vida y no cargo con la angustia de dar un gran salto que no existe en el aquí y ahora y con las circunstancias que me rodean. 

Ser radical es transparentar día a día lo que me ata a la vida, mi raíz, de modo que entre el fruto y la raíz sólo hayan ramas y hojas transparentes. 

Ser radical, antes que cualquier plan, es darse cuenta que hay que optar por hacer el mayor bien que uno puede hacer aquí y ahora.


Tuesday, September 13, 2011

A propósito del feriado irrenunciable del 19. La falacia de la flexibilidad laboral

Alguien me decía la otra vez: "Pero por qué la persona que quiere ganar más plata no puede acordar con su empleador trabajar por sobre lo establecido. En el fondo se está perjudicando a esa persona que podría ganar más plata".

Este es uno de los inocentes argumentos a favor de la flexibilidad laboral. ¿Por qué el estado le prohíbe a un trabajador realizar sus labores un 1 de mayo, un 19 de septiembre o pone un máximo de horas diarias y semanales? ¿Es pura tiranía acaso?

Mi respuesta al argumento del inicio fue el siguiente: No quiero que en mi país la gente trabaje tanto que no tenga tiempo para estar con su familia o descansar.

Pero claro, para muchos es necesario trabajar sobre las horas establecidas. Con los sueldos miserables que tenemos en Chile, cómo no. Si el promedio de remuneración es más o menos 350.000 pesos. Eso gana la mayoría de los chilenos.

Lo más tragicómico es que la flexibilidad laboral se disfraza de buenas intenciones, "lo que queremos es que haya menos cesantía". Digo se disfraza, porque bajo la máscara no hay otra cosa que mantener utilidades generosas para las empresas y remuneraciones mezquinas para los trabajadores.

Mientras los empresarios no estén dispuestos a ganar menos no hay ninguna salida. El punto es que tienen que entender que el ganar menos no es una muestra de generosidad e incluso, va más allá de la justicia, tiene que ver con la paz social. Hoy la mezquindad y la consecuente desigualdad han llegado a niveles tales, que están a punto de hacer temblar este sistema que tan pacífico nos parece.

Hoy de a poco se va abonando el camino para que haya terreno fértil para un caudillo que ofrezca algo de justicia. Y todos sabemos en qué terminan los caudillos, cosa de ver un poco más al norte y no es nada de chévere.

Monday, September 12, 2011

toda verdad debe decirse?

Foto de células a través de un microscopio
Si es que hablar
es solo desahogar
quizá
no me tienes que escuchar
mejor es que me calle
y grite fuerte
donde a nadie halle

En la balanza
pesa más la alegría?
o la libre expresión?

Gana la verdad agresiva
o es pura ilusión?

Hay veces
y veces
parece

Y en ésta?
callar es apuesta
parece

Que la verdad cuando destruya
bote lo que sobra
que si hace caer lo importante
entonces
mejor guardarla en barbecho
hasta que el tiempo
la pudra lo suficiente
para que pueda abonar