A estas alturas da lata leer sobre los mineros y también da lata escribir. Pero considero necesario que hoy, día del rescate, no nos perdamos de celebrar y darle el sentido que corresponde al sacarlos con vida de la mina.
Para tener claridad de lo que celebramos y no dejarnos llevar por aquellos que utilizan el hecho como estrategia de marketing, tenemos que tener en cuenta no sólo el haber encontrado con vida a 33 personas que dábamos por muertas, sino que también las causas de esa casi muerte, porque fue la falta de condiciones de seguridad suficientes en su lugar de trabajo lo que los llevó a estar tan cerca de la muerte.
Entonces, hoy nos alegramos de que estén vivos a pesar de que en nuestro país, muchas personas trabajan en condiciones indignas, sin las medidas de seguridad suficiente y día a día arriesgan sus vidas para conseguir con que pagar las cuentas. Hoy celebramos que ellos sí tuvieron la suerte de salvarse, pero también recordamos que en estos meses que han estado bajo tierra, otros sí han muerto (por ejemplo el 6 de septiembre murieron 5 trabajadores de Soquimich en Antofagasta)
Por lo tanto esta celebración no puede llegar a ser un símbolo abstracto, como si el milagro de la vida de los mineros se constituyera por haberse salvado a pesar de las fuerzas de la naturaleza, sino que debemos estar claros que el milagro de la vida ha sido contra nosotros mismos, los humanos, que por nuestra codicia somos injustos y permitimos que se exponga la vida de tantos por nuestra comodidad y el desarrollo económico.
Cualquier celebración fuera de este contexto es una mentira, mera ilusión. Aunque todo indica lo contrario, esperemos que el Presidente Piñera en sus declaraciones ponga el rescate en su debido contexto, o sino por lo menos recordémosle hoy a cuántos podamos, qué es lo que verdaderamente celebramos y que la esperanza que se desprende del rescate es darle dignidad a los trabajadores en Chile, para que nadie tenga que morir por llegar a fin de mes con las cuentas al día.
Tuesday, October 12, 2010
Thursday, September 23, 2010
El merito como elemento de la desigualdad
Uno de los elementos presentes en nuestra cultura, que llevan a que seamos un país tan desigual como reveló nuevamente la encuesta CASEN, a mi juicio, es el mérito.
Es común hablar de la meritocracia como un ideal, por el cual las personas valen y son reconocidas por lo que han conseguido por sí solos y no por otros elementos distorsionadores como origen social, rasgos físicos, etc.
El mérito habla de que alguien tiene algo, porque lo merece. Pero ¿qué es lo que nos hace merecedor de estas cosas? Comúnmente se nombra a los resultados académicos, el emprendimiento, etc.
Y ahí está la gran falsedad del mérito, porque todo aquello que nos hace tenerlo – como la inteligencia- es un regalo. No ha sido mérito nuestro nacer con inteligencia, además en un medio adecuado para desarrollarla, ni ser estimulados por personas que nos aman; sino que han sido dones recibos.
Siempre habrá excepciones, personas que a pesar de nacer en un contexto inclemente, pueden sortear cualquier dificultad, personas dotadas –nuevamente algo no merecido- de un espíritu de superación que no cualquiera tiene.
Así, no merecemos muchas de las cosas que nos han llevado a tener una profesión ni un lugar privilegiado en la sociedad. No me refiero a que exista un determinismo, porque somos libres y esos dones podemos desarrollarlos o no, podemos usarlos para el bien o para el mal; pero sí quiero insistir en que mientras los que recibimos ciertos dones escasos –como una buena educación valórica e intelectual- creamos que tenemos lo que tenemos gracias al mérito, será imposible construir un país de hermanos.
El libre mercado tiene este gran problema, hacernos creer que lo natural es que cada uno se rasque con sus propias uñas, partiendo de la premisa que el esfuerzo es el único elemento necesario para el éxito.
Al contrario, debemos ver al mundo como una comunidad en la que todos tenemos dones diversos los cuales tenemos que desarrollar y ponerlos a disposición de los otros, como una mesa en la que todos ponemos aquello que hemos recibido. En ella habrá dones que son muy valorados por una cultura exitista como la nuestra, pero habrá dones igual o más importante que hoy son vistos sin mucha importancia, cuando son la base de la sociedad; como el ser buen padre y madre o el hacer bien el trabajo por humilde que sea.
Así, conscientes de que no merecemos lo que tenemos, porque la gran mayoría es puro regalo de Dios y de los que nos aman, la desigualdad no tiene excusa y nos hacemos solidarios de la responsabilidad de construir un país donde hayan condiciones mínimas de dignidad para todos.
Tuesday, September 14, 2010
Las tierras mapuches


Uno de los problemas en torno al conflicto del estado chileno con el pueblo mapuche es la falta de claridad, especialmente en las peticiones de los mapuches; tanto en como expresan lo que piden, como en lo que entendemos los chilenos.
Hace unos días llamaba un auditor a la radio por el tema de la huelga de hambre diciendo que no porque fueran mapuches había que dejar en libertad a los presos. O sea, no entendiendo nada.
Por otra parte, una amiga me contaba que en una exposición, un vocero de los mapuches, en vez de referirse a la demanda del no juzgamiento por la ley antiterrorista y tribunales militares, sólo habló de la necesidad de recuperación de tierras ancestrales.
Así venimos con una discusión de sordos durante años.
Más allá de que creo que no debe juzgarse a los mapuches por la ley antiterrorista -porque no creo que los hayan cometido, sino que solo perpetraron delitos comunes- creo importante aclarar que la recuperación de tierras que motivan esos actos, no refieren especialmente a las que les quitaron los españoles en la guerra de Arauco, sino que provienen de hechos recientes, de tierras que les fueron quitadas de 1927 en adelante, en general por la fuerza o por compras fraudulentas -estas son los llamados "tierras usurpadas".
Además de aclarar lo anterior, creo que es importante que al observar y juzgar la causa mapuche, nos demos cuenta que son un pueblo distinto, no son cualquier grupo de chilenos sino un pueblo en gran parte distinto.
Los dejo con un párrafo de la página http://www.mapuche.info/?kat=8&sida=71
"El año 1927 y a partir de la Ley Nº 4.169 comienzan a operar una serie de leyes y ordenanzas que buscarán la división de las tierras comunitarias y la eliminación de los títulos de merced. Debido a esto, muchas "comunidades mapuches" dividieron sus tierras entre las familias que las componían y jurídicamente, aunque no en la práctica, se disolvieron. Entre los años 1927 y 1970, 160 comunidades desaparecieron y sus tierras, a través de compras fraudulentas o mediante el uso de la violencia, pasaron a manos de particulares chilenos y grandes terratenientes, debiendo sus ocupantes originales emigrar de nuestro territorio hacia otras zonas del país. Otras 2.134 comunidades se mantuvieron bajo el régimen de propiedad común de las tierras de los títulos de merced y alrededor de 800 se dividieron en hijuelas. No será sino hasta la llegada del gobierno de la Unidad Popular (1970-1973) que el Estado chileno reconocerá la existencia de "tierras usurpadas" al pueblo mapuche."
Hace unos días llamaba un auditor a la radio por el tema de la huelga de hambre diciendo que no porque fueran mapuches había que dejar en libertad a los presos. O sea, no entendiendo nada.
Por otra parte, una amiga me contaba que en una exposición, un vocero de los mapuches, en vez de referirse a la demanda del no juzgamiento por la ley antiterrorista y tribunales militares, sólo habló de la necesidad de recuperación de tierras ancestrales.
Así venimos con una discusión de sordos durante años.
Más allá de que creo que no debe juzgarse a los mapuches por la ley antiterrorista -porque no creo que los hayan cometido, sino que solo perpetraron delitos comunes- creo importante aclarar que la recuperación de tierras que motivan esos actos, no refieren especialmente a las que les quitaron los españoles en la guerra de Arauco, sino que provienen de hechos recientes, de tierras que les fueron quitadas de 1927 en adelante, en general por la fuerza o por compras fraudulentas -estas son los llamados "tierras usurpadas".
Además de aclarar lo anterior, creo que es importante que al observar y juzgar la causa mapuche, nos demos cuenta que son un pueblo distinto, no son cualquier grupo de chilenos sino un pueblo en gran parte distinto.
Los dejo con un párrafo de la página http://www.mapuche.info/?kat=
"El año 1927 y a partir de la Ley Nº 4.169 comienzan a operar una serie de leyes y ordenanzas que buscarán la división de las tierras comunitarias y la eliminación de los títulos de merced. Debido a esto, muchas "comunidades mapuches" dividieron sus tierras entre las familias que las componían y jurídicamente, aunque no en la práctica, se disolvieron. Entre los años 1927 y 1970, 160 comunidades desaparecieron y sus tierras, a través de compras fraudulentas o mediante el uso de la violencia, pasaron a manos de particulares chilenos y grandes terratenientes, debiendo sus ocupantes originales emigrar de nuestro territorio hacia otras zonas del país. Otras 2.134 comunidades se mantuvieron bajo el régimen de propiedad común de las tierras de los títulos de merced y alrededor de 800 se dividieron en hijuelas. No será sino hasta la llegada del gobierno de la Unidad Popular (1970-1973) que el Estado chileno reconocerá la existencia de "tierras usurpadas" al pueblo mapuche."
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