Obviamente nos fuimos hastiados de la piojera, decididos a comer en un restorán peruano.Caminamos, caminamos y cerca no veiamos ninguno. Entonces me acorde del lugar al que fui una vez y en el que estuve cerca de 15 minutos un dia de semana como a las 8 pm, por motivos mas bien de percepcion (iba acompañando a gente que tenia que ir a observar a un grupo y en ese momento les tincaban los peruanos)
Queda el lugar al que me refiero, por ahi en catedral a un costado de la mismisima iglesia catedral, metida en un edificio y en un subterraneo. Se llama "conga latina". Habia escuchado incluso en el mega una vez que era bueno (aunque siendo realistas no es un referente serio), y mejor dicho ahi caché que vendian comida, asi que llevé a mis amigos para allá. Al principio no quisieron entrar porque no había pisco sour, a mi me daba lo mismo, pero fuimos primero a echar una mirada por las cuadras cercanas en busca de algo mejor.
Al final a las 11 de la noche los hice entrar en razón que valia la pena el entrar a ese lugar, por el solo hecho de coleccionar una experiencia algo fuera de lo común.
Entramos, y nos fuimos dando cuenta de lo pelusón del lugar cuando tuvimos que pagar y pedir la comida en la caseta que funcionaba de caja arriba del subterraneo y sólo despues de eso bajar. Además cobraban entrada si uno no iba comer, valia luca, y por lo fuerte de la múisica cachamos que también el lugar era bailable.
Despues de pedir un cebiche y unos fritos de pescado, 2 platos para los cuatro, bajamos y nos fuimos sintiendo cada vez más puis.
Era grande el lugar abajo, era piola, limpio, adornado con mal gusto, con puro puro plástico. Vimos el escenario, tocaba una banda sound que se fue al poco rato y un cd de exitos regetton la reemplazo, mientras unas señoras chilenas no muy buenas mozas bailaban con unos jovenes chilenos que iban para los treinta.
No habían puros peruanos, también habian bastante chilenos y chilenas. No habia gente sola casi, sólo un peruanito medio curado que observaba como todas las parejas bailaban y te miraba feo si te topabas con él.
El baño era algo asqueroso, con algo de vómito y algo de mal olor.

La atencion era buena y los platos exquisitos y baratos. Ambas cosas: el cebiche y los fritos de pecado (como nugetts pero bacanmente aliñados)costaban 2800 cada uno y estaban muy ricos. También habían unas salsas y eran la raja. Una de rocoto (un ají ultrahipersuperpicante) otra menos picante y una de ajo exquisita, pero que me dejó sin vida social por los siguientes dos días.
Esto fue el miercoles, y estuvo bien bueno. En definitiva les recomiendo el lugar, no es para que los galanes lleven a su chiquilla, no es muy romantico y si van de noche lo mas probable es que los asalten o violen a la salida. Pero para ir a comer comida peruana barata, es 100% recomendable. Claro que para eso no más, como restaurant, no como discoteq. Porque no hay ni buena musica, ni buen ambiente, pero de que hay buena comida, la hay.-
su servidor.-
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