Fui a ver Bodas de Sangre, dirigida por Mariana Muñoz en una versión musicalizada.
Antes de ir leí la obra, así que fui con una percepción fresca del texto, lo cual puede ser negativo, al ir uno con el sesgo de la película que pasó por mis ojos al leer.
Partiendo por lo positivo: hubo lindas canciones y las actuaciones de Lorena Bosch -en varios papeles- y Paulina Cortés como la novia, fueron el punto más alto de la obra. Actuaciones en su punto justo, con los matices necesarios que necesita una obra breve como Bodas de Sangre. La novia logra transmitir las contradicciones de esta joven que ha vivido aislada y siendo una niña, no sabe qué hacer.
Las actuaciones de los hombres tienen mucho que mejorar: La actuación del novio es buena, pero aún así demasiado polar, entre el inocente absoluto y el asesino al final de la obra. Falta un poquito más de equilibrio.
Leonardo es un personaje sin ningún matiz, pura violencia y dureza. Sin duda que García Lorca pensaba en alguien así, alguien de dureza varonil y campesina. Pero aún así, es poco creible que tanta dureza sea atractiva para la novia. Dificil creer que alguien con tan poca gracia y tanta agresividad logre convencer a una recién casada de huir con él. Faltó esa cuota de dulzura o gracia que logra seducir.
El padre es lo más débil. La actuación es simplemente una caricatura de un anciano. Hay personajes secundarios que pueden aportar a la obra de manera sorprendente o simplemente ser una de las tantas piezas que dan estructura. Acá el tono del padre termina restando.
La madre lo hace bien, pero no de manera espectacular, se abusa de una manera de hablar demasiado melosa y "apasionada" que termina apareciendo como un cliché más que un personaje vivo, como los que logran Lorena Bosch y Paulina Cortés.
Más allá de los actores, la falta de matices parece responsabilidad de la dirección, que no solo con los actores, sino que también con la música parece no dar con el tono de la tragedia. Muchas canciones parecen metidas a presión sin que fluyan claramente del texto, además de ser extemporáneos -como las canciones anteriores a la boda- o sin un sentido claro -como la canción de cuna que difícilmente calmaría o haría dormir a un niño-.
Cabe rescatar el intento, la búsqueda de traducir una obra como bodas de sangre a un lenguaje distinto.
Recomiendo también la crítica de Álvaro Guerrero: https://culturizarte.cl/critica-de-teatro-bodas-de-sangre-espectaculo-muy-eclectico/